sábado, 21 de agosto de 2010

¿Qué cachorro elegir dentro de la camada?


Se deben contemplar dos aspectos: la salud y el carácter del perro. El cachorro debe poseer sus papeles, en el caso que sea un perro de raza (certificado de apareamiento, certificado de nacimiento), sus certificados de vacunación, su libreta de tatuaje y ser objeto de un certificado de venta. Todo esto garantiza los antecedentes de un cachorro y su buen estado de salud, y permite disponer de un perro registrado en el Libro de Orígenes.
El criador debe presentar a todos los cachorros de la misma camada y a su madre. Esta última puede estar un poco flaca y tener los pezones lastimados, pero siempre debe tener un aspecto feliz, estar bien cuidada y parecer afectuosa. El cachorro no debe tener olor desagradable; sus excrementos deben ser de consistencia normal sin rastros de sangre; sus ojos brillantes; su nariz y sus orejas, limpios y su pelaje no debe presentar pelos sin brillo y quebradizos. Además, el cachorro debe ser alegre y juguetón, tanto con los demás perros de la camada como con los seres humanos. Tras la compra, es aconsejable consultar a un veterinario quien pondrá confirmar el buen estado de salud del animal y, sobre todo, efectuar la “visita de compra”.
Además, hay que verificar el espacio del que dispone el cachorro: cambiar de habitad no es agradable para el cachorro, pero si antes se encontraba en un espacio confinado y sin posibilidad de salir, la adaptación a su nuevo entorno será aún más difícil.

Entre todos los cachorros en buen estado de salud, la elección puede resultar muy difícil. El mejor método consiste en efectuar las pruebas de comportamiento establecidas por el etólogo norteamericana Campbell. Estas pruebas se deben practicar cuando los cachorros tienen siete semanas de edad, ya que antes de esta edad, el cachorro está aún muy influenciado por su madre y después, pasa por un período de fragilidad emotiva. Se deben realizar estas pruebas en un lugar cerrado y tranquilo, que el cachorro no conozca. La persona que las lleve a cabo deberá ser neutra y, por lo tanto, no tendrá que mostrar alegría ni cólera ni irritación durante el transcurso de las mismas.

Pruebas de Campbell
Las pruebas o tests de Campbell permiten definir las grandes líneas de la personalidad del cachorro. Pero siempre hay que tener presente que lo innato, incluso cuando es preponderante, se puede modificar mediante todos los cuidados que el nuevo amo prodiga a su perro. De esta manera, el amo podrá reforzar algunos aspectos de la personalidad del cachorro y debilitar otros.
Prueba de atracción social (prueba de atracción al hombre)
Puede efectuarse en un cachorro de aproximadamente siete semanas de edad.
Después de colocar suavemente al cachorro en el piso, aléjese algunos metros, bata levemente las palmas de las manos y observe el comportamiento del animal:
1- El cachorro acude inmediatamente, con la cola en alto, le salta encima y le mordisquea las manos.
2- El cachorro acude inmediatamente, con la cola en alto, le rasca las manos con las patas.
3- El cachorro acude inmediatamente moviendo la cola
4- El cachorro acude titubeando, con la cola baja.
5- El cachorro no acude

Prueba de dominación social (prueba de aceptación de la dominación del hombre)
Deberá realizarlo una persona desconocida para el cachorro.
Acaricie al cachorro, en posición de esfinge, ejerciendo presión sobre su cabeza y su espalda:
1- El cachorro se debate arañando, se voltea, gruñe y mordisquea.
2- El cachorro se debate y se voltea para arañar.
3- El cachorro se debate, se calma y le lame las manos.
4- El cachorro se da vuelta, tumbándose sobre la espalda, y le lame las manos.
5- El cachorro se aleja.

Prueba de aptitud para seguir al amo
Se practica con un solo cachorro a la vez y sin hablar.
Levántese y desplácese lentamente dentro del campo visual del cachorro:
1- Lo sigue inmediatamente, con la cola en alto, mordisqueándole los pies
2- El cachorro actúa de la misma manera, pero sin mordisquear.
3- Lo sigue inmediatamente, con la cola baja.
4- Lo sigue titubeando, con la cola baja.
5- No lo sigue y se aleja.

Prueba de dignidad (prueba de pérdida de control de la posición)
Deberá efectuarlo una persona desconocida para el cachorro.
Levante al cachorro con las dos manos colocadas debajo de su pecho y manténgalo así durante 30 segundos:
1- El cachorro se debate violentamente, gruñe y muerde.
2- Se debate violentamente.
3- Se debate, luego se calma y le lame las manos.
4- No opone resistencia y le lame las manos.



Prueba de obligación (prueba de aceptación de la contención)
Deberá realizarlo una persona desconocida para el cachorro.
Después tumbar de espalda suavemente al cachorro, manténgalo durante 30 segundos aplicándole una mano sobre el pecho.
1- El cachorro se debate violentamente y mordisquea.
2- Se debate hasta liberarse.
3- Se debate y luego se calma.
4- No opone resistencia y le lame las manos

Resultados:

Mayoría de respuestas 1:
Dominante agresivo. No se aconseja como perro de compañía. Podrá convertirse en un buen perro de trabajo o de guardia si se lo adiestra correctamente.
Mayoría de respuestas 2:
Dominante extrovertido. Perro de trabajo que requiere una educación firme.
Mayoría de respuestas 3:
Equilibrado y adaptable.
Mayoría de respuestas 4:
Sumiso. Animal poco adecuado para el trabajo.
Mayoría de respuestas 5:
Inhibido. Perro mal sociabilizado, imprevisible.
A veces, los resultados son contradictorios. Se aconseja entonces volver a comenzar las pruebas, ya que el contexto puede haber sido inadecuado (cachorro demasiado joven, comida, estrés, sueño, etc.)

Dr. Roberto Serviddio