sábado, 28 de agosto de 2010

El destete en el gatito

El destete es el paso de una alimentación láctea a una alimentación sólida. Constituye una necesidad fisiológica, tanto para el gatito como para la madre. El gatito tiene necesidades nutricionales crecientes, mientras que la lactación comienza a disminuir a partir de la 5ª ó 6ª semana después del parto.

La alimentación láctea se vuelve entonces insuficiente para satisfacer las exigencias de la camada. Paralelamente, el gatito se desarrolla, sus capacidades digestivas evolucionan y su organismo se orienta hacia una alimentación sólida.
A partir de las 4 ó 5 semanas de vida, el gatito comienza a interesarse en el alimento materno y primero empieza por lamer el alimento cerca de la boca de su madre.

El comedero debe ser amplio y poseer bordes bastantes bajos. Por otro lado, cuando el alimento está en forma de croquetas, el tamaño de éstas debe ser bastante pequeño para que los gatitos puedan tomarlas fácilmente en su boca. Cuando el alimento es adecuado, es aconsejable dar a la madre durante la lactancia el mismo que recibirán los gatitos después el destete. Se evitará así sumar al estrés del destete el de un cambio de alimentación. El momento del destete se elige en función de varios criterios, entre los cuales algunos se contraponen: para la madre, un destete bastante precoz evita que sus reservas disminuyan demasiado, principalmente en los casos de camadas muy numerosas; para el gatito, el destete constituye un estrés considerable (cambio del tipo de alimentación, alejamiento del nido materno, etc.), que no conviene anticipar mientras la gata produzca suficiente cantidad de lecha. En la práctica, es posible considerar que se puede comenzar a destetar cuando la velocidad de crecimiento de los gatitos disminuye. Se debe controlar el consumo de alimento sólido de los gatitos. Este consumo debe aumentar de manera regular a partir de la 4ª semana de vida.
Se destetarán los gatitos cuando consuman unos 20 g de materia seca por día, es decir, 25 g de croquetas o 70 g de alimento en lata, lo que generalmente ocurre hacia las 7 ó 7 semanas de edad. Cuando los gatitos han sido criados con biberón, con una leche de reemplazo, durante la semana que precede al período de destete elegido, es conveniente reducir el número de mamadas por día (se pasa, por ejemplo, de 4 a 3 biberones por día); después de cada mamada, se pone a disposición de los gatitos un comedero con alimento sólido humedecido con leche maternizada. Durante la semana que se eligió para el destete (alrededor de la 5ª semana de vida), el alimento sólido se pone a disposición de los gatitos antes de administrar el biberón. Según el gatito, todavía pueden ser necesarios 1 ó 2 biberones por día; el peso del gatito dicta la ley y siempre debe aumentar. Progresivamente se aumenta la cantidad de alimento que se les deja a su disposición entre dos comidas, primero en forma de papilla líquida, luego impregnado el alimento sólido con cada vez menos leche y reemplazando paulatinamente la leche por agua. Al final de la semana, se humedece el alimento sólido sólo con agua. El destete, si bien debe ser realizado de manera progresiva, no debe durar demasiado tiempo. Su preparación comienza a partir de la 4ª ó 5ª semana de vida y debe estar completamente terminado a las 7 semanas, para permitirle a la madre que se recupere de este período delicado para su organismo.
En ciertas circunstancias puede ser necesario efectuar un destete muy precoz, hacia la 4ª ó 5ª semana de edad (gatitos huérfanos, peritonitis infecciosa felina, etc.). Si se lleva a cabo correctamente y se alimentan los gatitos con cuidado, este destete tiene poca incidencia sobre los gatitos más resistentes, pero la morbilidad (número de gatitos enfermos) puede aumentar entre los gatitos más débiles, principalmente en caso de subalimentación. El destete es un mal necesario dentro del ciclo de la vida. Constituye no sólo un paso obligado hacia la independencia de los gatitos sino también un período de estrés intenso para las crías. Por lo tanto, debe ser practicado con el mayor cuidado posible.
Dr. Roberto Serviddio

sábado, 21 de agosto de 2010

¿Qué cachorro elegir dentro de la camada?


Se deben contemplar dos aspectos: la salud y el carácter del perro. El cachorro debe poseer sus papeles, en el caso que sea un perro de raza (certificado de apareamiento, certificado de nacimiento), sus certificados de vacunación, su libreta de tatuaje y ser objeto de un certificado de venta. Todo esto garantiza los antecedentes de un cachorro y su buen estado de salud, y permite disponer de un perro registrado en el Libro de Orígenes.
El criador debe presentar a todos los cachorros de la misma camada y a su madre. Esta última puede estar un poco flaca y tener los pezones lastimados, pero siempre debe tener un aspecto feliz, estar bien cuidada y parecer afectuosa. El cachorro no debe tener olor desagradable; sus excrementos deben ser de consistencia normal sin rastros de sangre; sus ojos brillantes; su nariz y sus orejas, limpios y su pelaje no debe presentar pelos sin brillo y quebradizos. Además, el cachorro debe ser alegre y juguetón, tanto con los demás perros de la camada como con los seres humanos. Tras la compra, es aconsejable consultar a un veterinario quien pondrá confirmar el buen estado de salud del animal y, sobre todo, efectuar la “visita de compra”.
Además, hay que verificar el espacio del que dispone el cachorro: cambiar de habitad no es agradable para el cachorro, pero si antes se encontraba en un espacio confinado y sin posibilidad de salir, la adaptación a su nuevo entorno será aún más difícil.

Entre todos los cachorros en buen estado de salud, la elección puede resultar muy difícil. El mejor método consiste en efectuar las pruebas de comportamiento establecidas por el etólogo norteamericana Campbell. Estas pruebas se deben practicar cuando los cachorros tienen siete semanas de edad, ya que antes de esta edad, el cachorro está aún muy influenciado por su madre y después, pasa por un período de fragilidad emotiva. Se deben realizar estas pruebas en un lugar cerrado y tranquilo, que el cachorro no conozca. La persona que las lleve a cabo deberá ser neutra y, por lo tanto, no tendrá que mostrar alegría ni cólera ni irritación durante el transcurso de las mismas.

Pruebas de Campbell
Las pruebas o tests de Campbell permiten definir las grandes líneas de la personalidad del cachorro. Pero siempre hay que tener presente que lo innato, incluso cuando es preponderante, se puede modificar mediante todos los cuidados que el nuevo amo prodiga a su perro. De esta manera, el amo podrá reforzar algunos aspectos de la personalidad del cachorro y debilitar otros.
Prueba de atracción social (prueba de atracción al hombre)
Puede efectuarse en un cachorro de aproximadamente siete semanas de edad.
Después de colocar suavemente al cachorro en el piso, aléjese algunos metros, bata levemente las palmas de las manos y observe el comportamiento del animal:
1- El cachorro acude inmediatamente, con la cola en alto, le salta encima y le mordisquea las manos.
2- El cachorro acude inmediatamente, con la cola en alto, le rasca las manos con las patas.
3- El cachorro acude inmediatamente moviendo la cola
4- El cachorro acude titubeando, con la cola baja.
5- El cachorro no acude

Prueba de dominación social (prueba de aceptación de la dominación del hombre)
Deberá realizarlo una persona desconocida para el cachorro.
Acaricie al cachorro, en posición de esfinge, ejerciendo presión sobre su cabeza y su espalda:
1- El cachorro se debate arañando, se voltea, gruñe y mordisquea.
2- El cachorro se debate y se voltea para arañar.
3- El cachorro se debate, se calma y le lame las manos.
4- El cachorro se da vuelta, tumbándose sobre la espalda, y le lame las manos.
5- El cachorro se aleja.

Prueba de aptitud para seguir al amo
Se practica con un solo cachorro a la vez y sin hablar.
Levántese y desplácese lentamente dentro del campo visual del cachorro:
1- Lo sigue inmediatamente, con la cola en alto, mordisqueándole los pies
2- El cachorro actúa de la misma manera, pero sin mordisquear.
3- Lo sigue inmediatamente, con la cola baja.
4- Lo sigue titubeando, con la cola baja.
5- No lo sigue y se aleja.

Prueba de dignidad (prueba de pérdida de control de la posición)
Deberá efectuarlo una persona desconocida para el cachorro.
Levante al cachorro con las dos manos colocadas debajo de su pecho y manténgalo así durante 30 segundos:
1- El cachorro se debate violentamente, gruñe y muerde.
2- Se debate violentamente.
3- Se debate, luego se calma y le lame las manos.
4- No opone resistencia y le lame las manos.



Prueba de obligación (prueba de aceptación de la contención)
Deberá realizarlo una persona desconocida para el cachorro.
Después tumbar de espalda suavemente al cachorro, manténgalo durante 30 segundos aplicándole una mano sobre el pecho.
1- El cachorro se debate violentamente y mordisquea.
2- Se debate hasta liberarse.
3- Se debate y luego se calma.
4- No opone resistencia y le lame las manos

Resultados:

Mayoría de respuestas 1:
Dominante agresivo. No se aconseja como perro de compañía. Podrá convertirse en un buen perro de trabajo o de guardia si se lo adiestra correctamente.
Mayoría de respuestas 2:
Dominante extrovertido. Perro de trabajo que requiere una educación firme.
Mayoría de respuestas 3:
Equilibrado y adaptable.
Mayoría de respuestas 4:
Sumiso. Animal poco adecuado para el trabajo.
Mayoría de respuestas 5:
Inhibido. Perro mal sociabilizado, imprevisible.
A veces, los resultados son contradictorios. Se aconseja entonces volver a comenzar las pruebas, ya que el contexto puede haber sido inadecuado (cachorro demasiado joven, comida, estrés, sueño, etc.)

Dr. Roberto Serviddio